martes, 31 de marzo de 2009

Dos recitales de Juan Diego Florez en Madrid

Se acaban de poner a la venta las entradas para los dos recitales que ofrecerá el tenor Juan Diego Florez los días 2 y 7 de Junio en el Teatro Real de Madrid.
Es cierto que no será lo mismo que verlo en el Rigoletto que canceló en esta temporada, pero por lo menos tendremos la oportunidad de disfrutar de su maravillosa voz y presencia con estos recitales.
¡A disfrutar!

viernes, 27 de marzo de 2009

Rolando Villazón cancela actuaciones en el Met

El tenor mexicano no cantará el próximo martes ni el 4 de abril en el MET de New York, pues tiene laringitis
El Universal
Nueva York Jueves 26 de marzo de 2009
El tenor mexicano Rolando Villazón ha cancelado su actuación prevista para el martes próximo y para el 4 de abril en el Metropolitan Opera de Nueva York, debido a una laringitis, informaron el jueves fuentes del prestigioso centro.

Villazón, quien apenas el sábado anterior participó en un programa televisivo en Munich, Alemania, tenía previsto actuar en L`Elisir d`Amore, de Donizetti, y será sustituido por Massimo Giordano, informó el Met.
El mexicano volvería al Met el mes próximo.
La actuación del tenor era esperada, luego que su ausencia de seis meses de los escenarios, el año pasado, llevó a especulaciones de que tenía problemas con la voz.
No es la única cancelación con la que deberá lidiar el Met.
Una lesión de rodilla obligará a la soprano Christine Brewer a retirarse del ciclo del Anillo del Nibelungo de Wagner, lo que representará seguramente una decepción para los admiradores de una de las mejores Brunildas de las que se tenga memoria.
Brewer será reemplazada por otras tres sopranos. Su apoderado dijo que se lastimó la rodilla al resbalarse en el hielo, y deberá someterse a una cirugía.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Plácido Domingo cantará en París por primera vez en ocho años

(París, EFE).-
El tenor Plácido Domingo interpretará, el próximo mes de mayo, el "Cyrano de Bergerac", de Franco Alfano, en el Teatro del Châtelet de París, ocho años después de haber cantado por última vez una ópera en la capital francesa.
La última vez que el tenor español protagonizó un papel en la capital francesa fue en el 2001, cuando cantó "Parsifal", de Richard Wagner, en la Opera Nacional de la Bastilla.
El polifacético artista, promotor musical, director de orquesta y de las Óperas de Washington y Los Ángeles, ha ofrecido en estos años algunos recitales en París, pero nunca ha interpretado una ópera completa.
Su última aparición en la capital francesa data del pasado mes de junio, cuando dirigió el estreno mundial de la ópera de ciencia ficción "The Fly" (La Mosca), de Howard Shore, con dirección de escena del cineasta David Cronenberg.
Ahora volverá como cantante, en un papel que estrenó hace sólo cuatro años en el Metropolitan de Nueva York y con el que triunfó luego en el Covent Garden de Londres y, en febrero del 2007, también en el Palau de les Arts de Valencia.
El director musical es el mismo que entonces, Patrick Fournillier, pero no los demás solistas ni su director de escena, Petrika Ionesco, quien también es autor del decorado.
En esta ocasión, Plácido Domingo dará vida al célebre "hombre a una nariz pegado" frente a Nathalie Manfrino, en el papel de la Roxane, a quien nunca osará declararse; y Saimir Pirgu en el de Christian, quien la conquistará con los versos del verdadero amante, Cyrano.
Fournillier dirigirá para la ocasión a la Orquesta Sinfónica de Navarra.

sábado, 21 de marzo de 2009

Veintiseis años, un Dios, un Templo.

El día 19 regresé de New York después de pasar allí 6 días increíbles.
El objetivo principal de este viaje era asistir al acontecimiento operístico de mi vida. Y el objetivo se cumplió.
Después de veintiséis años de afición a la ópera, de asistir a muchas funciones y recitales operísticos, el pasado día 15 de marzo, comulgué y me confirmé en la religión de la soy adepta. Le recé al dios en el que tanto creo y tan pocas veces me ha defraudado, a Plácido Domingo, en el templo donde siempre quise rezar, el MET.
Por la altura de mi butaca casi puedo decir que toqué el cielo, pero también, porque el conjunto de voces que escuché esa noche, era el más bello coro celestial que puedo imaginar.

El día antes del acontecimiento me acerqué a las taquillas del templo para recoge las entradas del acontecimiento que desde hace mas de dos años vivía en mi cabeza. Estaba tan nerviosa que casi no recuerdo nada de lo que ocurría a mi alrededor. Pero si recuerdo que cuando tuve dichas entradas en mis manos, y mi madre me dijo, “por fin las tienes”, me puse a llorar como una niña. Supongo que la emoción de la situación y de la tensión del viaje me pudieron.
El domingo 15, a las cinco de la tarde, estábamos en la puerta del teatro.
El acontecimiento social era mucho más de lo que yo imaginaba. Comenzamos a ver caras conocidas, pero conocidas por el cine o por la televisión. El actor Jeremy Irons pasó a nuestro lado cuando se dirigía a la calle a fumar. Y el desfile por la alfombra roja de modelos como Claudia Schiffer llamaba la atención de los que allí nos estábamos congregando.
Por fin abrieron el acceso a todo el público y por fin estábamos dentro. Nuestras butacas estaban en la zona más alta del teatro, pero centradas.
Se apagaron las luces y una cabecita, con pelo rizado salió entre los músicos. Los bravos y aplausos comenzaron a oírse. El maestro James Levine saludo desde el pupitre de dirección y la música de Faust comenzó a sonar.
Todas y cada una de las piezas que escuche aquella noche fueron maravillosas, y los intérpretes, como ya he señalado, insuperable. Quizás me quedaría en particular esa noche con Angela Gheorghiu, Juan Diego Florez, Dimitri Hvorostovsky, Joseph Calleja, Natalie Dessay, aunque, todos, sin excepción, me entusiasmaron.
Y sobre Don Plácido Domingo, sigo siendo incapaz de decir cualquier cosa no positiva de él.
Sus interpretaciones en La Fanciulla de West, Parsifal con Thomas Hampson, Simon Boccanegra con Angela Gheorghiu, y el final de Otello me emocionaron de tan manera que en la primera pieza las lágrimas casi no me dejaban ver la actuación. Y si, su voz ya no es la de los años 80, ni la de los año 90, pero a día de hoy, no hay ni habrá otro tenor capaz de interpretar y de pasar de un papel a otro como él.
Y sobre todo tanta emoción se debía porque estaba disfrutando de unos minutos de su voz en el templo del Met, de las últimas interpretaciones de La Fanciulla y de Otello en dicho teatro, de escucharle nuevamente en el Parsifal que hacia una semana me había hecho temblar en Berlín, y de su interpretación, no se si por primera vez, de su papel como Simon Boccanegra, cantando como barítono, en un dúo lleno de amor fraternal junto a Angela Gheorghiu, esplendida, bella y casi insuperable como Amelia. La puesta en escena de toda la noche fue bellisima. Se fueron intercalando decorados clásicos de teatro con imagines y dibujos de l historia de los 125 años de este Templo. Las fotografías de todos los interpretes que por él han pasado plasmaron el telón de fondo del final de la gala. Y las ovaciones y los bravos del final nos supieron a poco a muchos de los que estábamos allí. Solo me queda decir que disfrute como pocas veces he disfrutado, que le lance a Plácido muchos bravos y entre ellos iban los de varias amigas que me lo habían encargado. Que reí y lloré, disfruté por la compañía de mi hermana, la cual no puede dejar de llorar cuando oye a Puccini. Y que el día que muera, si existe un cielo, y me toca ir a él, mi cielo será el Met, y mi Dios siempre seguirá siendo el mismo.

El tenor español Plácido Domingo aclamado en un festival benéfico en Taiwán

Miaoli (Taiwán), 21 mar (EFE).-
El tenor español Plácido Domingo fue aclamado hoy por el público durante su actuación en un festival benéfico en la ciudad taiwanesa de Miaoli, a 108 kilómetros al sudoeste de Taipei.
Plácido Domingo fue la estrella principal del Festival de Música de Miaoli, en el que también intervinieron el cantante y compositor estadounidense Brian McKnight y el pianista croata Maksim Mrvica.
"Estamos emocionados con la actuación a la que hemos traído a nuestros dos hijos, aficionados a la música, para que se inspiren", dijo a Efe uno de los espectadores.
Muchos de los asistentes al concierto eran estudiantes y también abundaban las familias.
Tras haber cantado en 628 funciones de ópera en 45 papeles diferentes y dirigido 127 obras, Domingo, a sus 68 años, acudió a esta pequeña ciudad taiwanesa, donde entusiasmó al público.
La visita del cantante a Taiwán ha servido para promocionar su nuevo disco "Amore infinito", compuesto sobre poesías del papa Juan Pablo II, con música de su hijo Plácido Domingo y del argentino Jorge Calandrelli.
En el nuevo disco de Domingo también participan figuras como Andrea Bocelli, Vanessa Williams, Katherine Jenkins y Josh Groban.
El tenor español viajará desde Taiwán a Estados Unidos, donde celebrará su cuadragésimo aniversario en el Metropolitan de Nueva York con "La Valquiria", que también presentará en la Ópera de Los Ángeles.
En mayo, Domingo dará un concierto en Washington titulado "Mi alma latina", en el que interpretará zarzuelas, tangos y rancheras.

jueves, 12 de marzo de 2009

"Before the Gala"

Mañana a estas horas estaré volando hacia N.Y. para asistir el domingo 15 de marzo a la Gala del MET.
Aqui pongo el articulo que publicó el pasado domingo el NewYork Times sobre dicho acontecimiento.
A la vuelta del mismo ya contaré que tal me fue todo y el frio que me temo que voy a pasar.
WHEN you’re running the busiest opera house in the nation, if not the world, a logistical nightmare you could do without is a one-night-only potpourri involving two dozen hand-picked stars in arias and ensembles from two dozen repertory titles. But economics dictate fund-raisers regularly, so here is Peter Gelb, the general manager of the Metropolitan Opera, marshalling troops for the company’s 125th-anniversary gala, which is set for March 15.
Since taking over the Met in 2006 Mr. Gelb has staked his reputation and the house’s fortunes on presenting top musical talent in bang-up theatrical packages. It takes bravado to apply the same standard to what is, in essence, a concert of party pieces. All the same, Mr. Gelb has decreed that each segment be conceived as a miniature production unto itself, commemorating a great moment in Met history.
“With a gala you typically have a disparate group of great talent arriving from great distances at the last minute,” he said in a recent interview. “There’s no time to ‘direct’ them. The drama has to be in the singing. That can be thrilling musically but visually tedious. We’ve all lived through many galas like that.”
Alphabetically, the roster this time runs from
Roberto Alagna to Deborah Voigt, by seniority, from the newcomer Aleksandrs Antonenko, a tenor from Latvia, to the veteran tenor Plácido Domingo. Mr. Domingo, a tenor and conductor now in his 40th season with the company, is both the workhorse and the guest of honor, appearing in tactically chosen scenes from Puccini’s “Fanciulla del West” (evoking Enrico Caruso), Wagner’s “Parsifal” (which the Met was the first company to take up in defiance of the composer’s ban on performances outside Bayreuth, Germany), Verdi’s “Simon Boccanegra” (a foretaste of Mr. Domingo’s future appearance in the baritone title role) and Verdi’s “Otello” (an opera he owned for decades).
James Levine will conduct, and many other house favorites are expected in previews of future Met assignments: Stephanie Blythe as Amneris, René Pape as Boris Godunov and Wotan, Ms. Voigt as Brünnhilde, Ben Heppner as Siegfried, Natalie Dessay as Violetta.
To showcase them in style Mr. Gelb has assembled a high-powered production team. Phelim McDermott and Julian Crouch, joint directors and designers of
Philip Glass’s “Satyagraha” last season, will again hitch up with the video artists Leo Warner and Mark Grimmer of Fifty Nine Productions. Costumes are designed by Catherine Zuber, whose extensive credits include “The Light in the Piazza,” “The Coast of Utopia,” the current Bridge Project at the Brooklyn Academy of Music and Bartlett Sher’s Met production of “Il Barbiere di Siviglia.”
At Parsons-Meares, a shop that furnishes fantasy costumes for shows like “The Lion King,” “Wicked” and “Mary Poppins” and also built the fat suit for
Kevin Kline’s Falstaff, Ms. Zuber was inspecting an angel for the apotheosis from Gounod’s “Faust,” the opera with which the Met opened the doors of its original home at Broadway and 39th Street, on Oct. 22, 1883.
Ms. Zuber’s angel — one of three, their wings thick with silken feathers — harks back to the inaugural production. Images survive in the Met archive, which owns not only photographs, posters, programs and other memorabilia but also historic costumes kept in climate-controlled storage. Working from this treasure trove and other sources, the creative team assembled an image bank that grew to three large binders, establishing historic points of reference for each of the gala’s segments.
For the gala, Mr. Gelb quoted a budget between $1 million and $2 million, on a par, he said, with his more economical new productions. For 20-odd tableaus that is a shoestring. But a gala is no occasion for deficit spending. This one, Mr. Gelb said, is the culminating event in a special anniversary drive designed to meet exceptional financing requirements over the next several years. The target for the drive, which extended over multiple seasons, was $170 million, this in addition to the $100 million the company seeks to raise annually. The gala puts the Met over the top.
“We’re proud of that,” Mr. Gelb said, “but sobered that our goals must be further enlarged. Without this economic crisis we’d be sitting pretty.”
Even so, he means this event to look lavish.
In some departments technology makes it easier to achieve more with less. Scenery will mostly take the form of projections, computer graphics and animations developed from archival materials.
On a recent conference call from London, Mr. Crouch and Mr. McDermott said that even before the gala was conceived they had been captivated by a blowup of Caruso in “La Fanciulla del West,” surrounded by a lynch mob in a forest clearing with a noose around his neck. When the project began taking shape, this was the first image they set out to recreate.
“When Plácido steps into that picture,” Mr. Crouch said, “we’ll be trying to tap into a line of energy that goes all the way back to the original production. We’re trying to get as close as we can.” So there will be a hollow tree and a man in it, holding the rope. But the forest background will be projected, probably in sepia tones at the start, with color phasing in gradually as the aria proceeds.
The final duet from “Siegfried,” Mr. McDermott said, harks back to 1887. “I’m very excited that people will get to see Wagner in the fantastic costumes you never get to see anymore,” he added. “A helmet with horns! That’s something you don’t get to show very often as a director. There’s a reason why singers strike old-fashioned poses. Even if you want to reinvent, you have to heighten and stylize in some way. That’s inherent in the form of opera itself. Why not go with it?”
Elsewhere the scenic design takes different approaches, mixing and matching, filling in blanks. The blockbusters of
Franco Zeffirelli, though still in use, will be represented by projections of his conceptual sketches, which streamlines operations while adding a visual grace note. “Zeffirelli’s watercolors are very beautiful,” Mr. Crouch said. “We don’t want the night to last forever.” Mr. Gelb is shooting for a “tightly managed” three hours and hopes that the scene changes themselves will add to the fun. (Ovations could throw the timetable off substantially.)
With the costumes the options are to build, borrow or rent.
The chorus in “Faust” will raid the Met’s production of Verdi’s “Ernani,” an antique that is still in service.
“The costumes for the current ‘Faust’ weren’t appropriate,” Ms. Zuber said. “The shapes were all wrong. But the ‘Ernani’ costumes fit the period.” Marius Kwiecien is meant to conjure up Ezio Pinza as Don Giovanni, in a rented movie costume originally worn by
Colin Firth. Dressing the miners in “Fanciulla del West” was easier. “For Western wear,” Ms. Zuber said, “there are plenty of suppliers.”
Certain outfits that Ms. Zuber calls iconic are being replicated as accurately as possible.
Juan Diego Flórez will appear as the Duke in “Rigoletto” in a copy of an extant costume worn by Caruso. For Waltraud Meier’s Carmen, Ms. Zuber is recreating, from photographs, a spicy toreador number created for Rosa Ponselle by the glamorous designer Valentina.
Elsewhere Ms. Zuber is taking poetic license. Appropriately enough,
Renée Fleming’s gown is inspired by a portrait of the legendary beauty Maria Jeritza, the original Met interpreter of the aria Mr. Fleming has chosen, from Korngold’s runaway hit “Die Tote Stadt,” except that Ms. Fleming’s dress shows off her trim waistline. And while the “Rosenkavalier” segment pays tribute to the American premiere in 1913, the archival evidence shows frocks that contemporary eyes find limp and dowdy. Ms. Zuber is giving them a “heightened silhouette” that evokes the period yet perks them up. “This isn’t just a memory,” she said. “It’s a gala.

lunes, 9 de marzo de 2009

Plácido Domingo no quiere despedirse con una gira y prefiere dar la sorpresa

El tenor español Plácido Domingo no tiene intención de acabar su carrera profesional con una gira de despedida y prefiere dejar los escenarios con un anuncio por sorpresa al término de un concierto.
"Un día estaré en escena y diré: señoras, señores, se acabó", comenta Domingo en una entrevista con el programa "Beckmann" de la televisión pública ARD que será emitido esta noche y del que se ha adelantado el contenido.
Plácido Domingo subraya que: "no me veo como alguien que ofrece una gira de despedida".
Cada cantante de ópera debería conocer suficientemente su propia voz como para saber cuando es el momento de retirarse, dice el tenor español y señala: "no quiero cantar ni un día más del que debo, pero tampoco ni un día menos del que puedo".

Parsifal-Domingo en una noche wagneriana

El pasado día 6 tuve la suerte de asistir a una noche memorable y casi histórica, de música Wagneriana. El Parsifal que vi en Berlín interpretado por Plácido Domingo, Waltraud Meier, Matti Salminen, todos bajo la dirección de Daniel Barenboim, fue un deleite para todos los amantes de la ópera. La magia que se creo en el teatro esa noche rozó en varias ocasiones el éxtasis, y solo, al pasar unos segundo, y digerir lo que estaba pasando delante de nosotros, el público rompía el silencio con bravos, aplausos y pataleos, demostrando el enorme entusiasmos que todo aquello nos estaba provocando.
En distintos blog se han hecho criticas dispares a esta función. Yo soy incapaz de hacerlo, ya que todo me gustó tanto que hablar algo en contra de lo ocurrido esa noche no cabe en mi cabeza. Para gusto los colores, aunque ya se sabe que hay mucha gente daltónica en este mundo.




miércoles, 4 de marzo de 2009

Netrebko y Garanca: dos voces de fábula para Bellini

Las voces prodigiosas de la soprano rusa Anna Netrebko y la mezzosoprano letona Elina Garanca brillan como el mejor pulido diamante en "Capuletos y Montescos", ópera de Bellini, repuesta ahora en la Royal Opera House del Covent Garden.
La producción original londinense data de 1984, la dirigió desde el podio Riccardo Muti, y tuvo ya entonces como intérpretes dos voces de fábula: Agnes Baltsa, como Romeo, y Edita Gruberova, en el papel de Julieta.
Y es que desde tiempos de Bellini, el papel de Romeo lo ha interpretado tradicionalmente una mezzo aunque haya alguna excepción notable como la dirigida en la Scala de Milán en 1966 por Claudio Abbado con el tenor Jaime Aragall en ese rol frente a Renata Scotto.
En esta reposición londinense, que podrá verse en jornadas distintas hasta el 11 de abril, Netrebko y Garanca forman un dúo perfectamente compenetrado y de una belleza vocal que quita el aliento.

Garanca domina totalmente el escenario en cuanto aparece: no sólo es su voz de una flexibilidad y expresividad extraordinarias y es capaz de subir sin esfuerzo aparente a las notas más altas, sino que da credibilidad total al personaje de Romeo que interpreta.
No menos expresiva es la Netrebko, intérprete dotada de una voz de gran suavidad y belleza, de gran riqueza tímbrica y de una precisión y sutileza que causan general admiración.
No es de extrañar que el tenor argentino Dario Schmunck palidezca frente a ambas en el papel de Tebaldo.
Algo más convincentes que Schmunck resultan, sin embargo, el barítono norteamericano Eric Owens como Capellio y el bajo italiano Giovanni Battista Parodi, en el papel de Lorenzo.
No importa que la dirección y la escenografía originales de Pier Luigi Pizzi, un obseso de las columnas a juzgar por los decorados, queden más bien anticuados.
Todo se perdona por la música, y Mark Elder da muestras de una gran sensibilidad al frente de la orquesta de la Royal Opera House, siempre atento al necesario equilibrio entre el foso y el escenario y sobre todo al acompañamiento, incluso con mimo, de las dos voces principales.
La ópera de Bellini contiene pasajes musicales bellísimos, melodías de un gran lirismo y arias y duetos que han hecho las delicias de las más destacadas sopranos y mezzos como Marilyn Horne, Janet Barker, Vesselina Kasarova, la citada Baltsa, en el papel de Romeo, o Gruberova, Eva Mei, Margherita Rinaldi como otras tantas Julietas.
Menos popular que otras obras del mismo compositor como "Norma" o "I Puritani", "I Capuletti e I Montecchi", ha dejado huellas permanentes en el vocabulario del romanticismo musical.
Estrenada en 1930, la descubrió por casualidad Hector Berlioz al año siguiente en Florencia, en uno de cuyos teatros se estaba representando.
El compositor francés, que había oído elogiarla en el restaurante en el que cenaba, fue a verla y sintió una gran decepción al ver que el libreto no contenía prácticamente nada de Shakespeare.
Ni la escena del balcón, ni el baile de los Capuletos, ni el personaje de Mercutio, ni el soliloquio de Julieta: "No hay nada de Shakespeare", se quejó.
El libretista, Felice Romani, se basó en realidad en el cuento del narrador italiano del Renacimiento Matteo Bandello, en el que se inspiraría también el bardo inglés para su tragedia, y redujo los personajes y la acción a su mínima expresión.
La simplificación de la trama permite a Bellini concentrarse en los personajes principales y, sobre todo en su segundo acto, el más logrado, responder con gran sutileza musical a la progresión del drama, combinando magistralmente arias y recitativos.
Como ha señalado el musicólogo británico Martin Desay, Bellini rechaza las tendencias melodramáticas de otras óperas románticas contemporáneas y en lugar de recurrir a su gesticulación orquestal hiperbólica acompaña a las voces de los cantantes con una frugalidad musical desconocida hasta entonces.
EFE - 03/03/2009. Joaquín Rábago Londres

martes, 3 de marzo de 2009

Recital de Cecilia Bartoli en el Teatro Real.

El próximo 16 de Abril la mezosobrano Cecilia Bartoli dará un recital en el Teatro Real de Madrid. Las entradas se han puesto hoy a la venta.
La única información que de momento se ha publicado en el teatro es esta:


¡Fantástico!

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