
Un hombre normal
Y recuerda cómo se desarrolló ese proceso tan laborioso de seleccionar los poemas y lo que descubrió «de una personalidad como la de Juan Pablo II. Sabía que era un hombre normal, pero con una vida interesantísima al que le gustaba hacer ejercicio, el deporte, que había sido actor en su juventud y escritor, y que llegó a la Iglesia por devoción pura, hecho que pone de manifiesto en sus poemas. Había leído “Canto a la guerra”, precisamente en contra de ésta». Empezó la labor de búsqueda con su hijo Plácido Domingo jr. La primera obra fue un texto difícil, «Tríptico romano», pero llegarían más: «Queríamos tener sus poemas y, revisando el material, encontramos versos en los que su humanidad y su sentido político eran extraordinarios. Fue entonces cuando decidimos trabajar con poemas más accesibles. Ahí estaban textos como “La conciencia”, en el que un trabajador de una fábrica se pregunta si él es el culpable de la guerra, o “La libertad”, en el que habla de su lucha por conquistarla».
Un disco moderno
Domingo reitera varias veces que «no se trata de un disco clásico, para nada, sino moderno y con canciones que conectan con el sentir de todo el mundo, sin importar cuál sea tu creencia, aunque no vamos a hacer bailar al clero. No es un álbum sólo para el público católico. Me hubiera gustado cantarlo frente al Muro», señala. Y enlaza, entonces, un tema de ayer con la actualidad: recuerda a Lech Walesa, a quien saludó el domingo, y cómo fueron aquellos años duros de Solidaridad. En 2009, sin paredes que separen ya, volvía a toparse con el líder polaco: «Fue una experiencia increíble ver cómo los dirigentes políticos daban palmas al son de “Aire berlinés”». Cuenta que compartió el sábado cena con Merkel y Daniel Barenboim, de quien partió la idea de que cantara en los actos de Berlín. Le faltó tiempo al tenor para aceptar, pero el director de orquesta, más cauto, prefirió no anunciarlo y que fuera, como así sucedió, una sorpresa.
Aunque el disco llegue tan cerca de las Navidades, el tenor dice que «no ha querido ser un cd navideño». Mientras habla de este trabajo juguetea con un bolígrafo azul: «Hay momentos en necesitamos la religión, la fe y cuando esto sucede es cuando lo pedimos y volvemos los ojos a Dios. Si crees en él deberías darle las gracias cada día, por si acaso», dice Domingo. Cuando Wojtyla fue elegido Papa, el tenor estaba en San Francisco. Al día siguiente, ya en México, respondió sobre lo que representaba la elección de un cabeza de la Iglesia polaco: «No lo pensé dos veces, pero fui rotundo: el principio del fin del comunismo. Y así fue. Tuvo gran fuerza política. Yo creo que la Iglesia, aunque su labor llega a todas partes, debería dedicarse más a quienes lo necesitan», dice Domingo. Queda espacio para una última pregunta. Quien la hace es Antonio Moral, director artístico del Teatro Real: «¡Si está aquí Simon Boccanegra!», le espeta Domingo riendo (es la ópera que cierra la programación de Moral en el coliseo y que traerá al artista a Madrid enjulio). «¿Para cuándo le veremos de Papa», pregunta el gestor. Y responde el tenor al improvisado periodista: «Hay una obra que se llama “Palestrina”. No lo des por imposible».
El tropezón del Madrid
Aterrizó ayer directamente de Berlín, aún en la piel de Simon Boccanegra, lo que no significa que no supiera que el martes jugaba en campo propio el Real Madrid, el equipo de sus ojos, contra el Alcorcón y que tenía que remontar cuatro tantos. Tras la función habló con su hijo Álvaro y le preguntó si había goleada blanca. «¿Quieres que te lo diga?», fue la pregunta que escuchó al otro lado del teléfono. «Y me temí, entonces, lo peor. Qué se la va a hacer», comenta el tenor, quien, sin emabrgo, un rayo de esperanza: «Hay liga por delante, aunque cuatro goles es un resultado heroico para el Alcorcón, al que felicito. Desde luego, si llego a estar en Madrid y voy al Bernabéu, el disgusto hubiera sido aún mayor».

Madrid, 12 Noviembre, Gema Pajares.
Fuentes:
http://www.larazon.es/noticia/placido-domingo-da-voz-a-juan-pablo-ii





La Staatsoper, edificio de estilo neoclásico en pleno corazón del Berlín histórico, comenzará a ser renovada el año próximo, con un presupuesto inicial de 240 millones de euros, que en gran parte serán aportados por particulares y con fondos de conciertos benéficos.