miércoles, 23 de diciembre de 2009

Feliz Navidad y... un poco de aceite de oliva.

He pensado en escribir un "magnífico discurso" de felicitación de fiestas deseando lo que todos deseamos: Paz, Amor, Salud, Dinero, ¿dinero?.
Pero para muchos, estos días no son tan bonitos ni mágicos como el corte inglés nos quiere hacer ver y sentir. Los pasaremos en familia, no con toda, pero para eso está el móvil. Pensaremos en los ausentes y desearemos correguir todo lo malo del año que se va, y no repetir los mismos errores en el año que comienza.
Para muchos la incertiduble será el regalo de reyes, y aunque hubiese preferido un frasco de perfume, esta incertituble me la tomaré a la salud de mis superiores, y que pase lo que dios quiera.
Y porque no terminar con lo que más me gusta. Pues sí. Después del enorme éxito del concierto el pasado día 19, el Maestro Domingo sigue por su segunda patria y aqui, la primera, le ha nombrado embajador del producto estrella de España, nuestro "aceite de oliva". Y que mejor embajador de los productos españoles.
Felicidades Maestro. Y desde este rincón le deseo a usted y toda su familia unas felices fiestas y mejor año 2010.
Feliz y Esperanza para Todos.
Besos.
Fedora.
>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>
La campaña de posicionamiento del aceite de oliva de España en México, instrumentada por la Oficina Económica y Comercial de la embajada española, cerró con broche de oro con el nombramiento del tenor Plácido Domingo como embajador del producto a nivel mundial.


Plácido Domingo agradeció la distinción promovida por el embajador Carmelo Angulo Barturen. El artista dijo en un desayuno con representantes de medios de comunicación que cree en este producto, pues el aceite de oliva de España “no tiene peros”, pues es bueno para cocinar, se lleva bien con los platillos mexicanos, además de ser benéfico para la salud de quien lo consume.
El aceite de oliva es un producto emblemático de España que es, con mucho, el primer productor mundial de aceituna. La campaña de posicionamiento, bajo el lema “Una saludable elección”, estuvo dirigida a la industria restaurantera, escuelas de gastronomía y prensa especializada, contó con una cata y un seminario impartidos por especialistas que viajaron expresamente desde España. El objetivo fue dar a conocer las bondades del producto para incrementar su presencia en el mercado mexicano.
El tenor aprovechó la ocasión para agradecer, por medio de los representantes de los medios de comunicación, el respaldo del público mexicano al concierto gratuito que ofreció el sábado en la noche al pie de la Columna de la Independencia, que congregó a miles de personas. El concierto “me dejó una grandísima emoción”, dijo, y la satisfacción de que el auditorio estaba conformado por mucha gente joven.
Plácido Domingo pidió a los mexicanos que se celebre el 2010, el año del Bicentenario, con “serenidad, alegría, salud y paz”, pero también con madurez, de manera que la efeméride sirva para fortalecer los lazos entre México y España.
Fuente:http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=477382

lunes, 21 de diciembre de 2009

200 MIL PERSONAS

MÉXICO (UNIV)._ Plácido Domingo, uno de los más grandes tenores de todos los tiempos, logró opacar a las pocas pero brillantes estrellas que iluminaron al cielo de la Ciudad de México en el concierto del Ángel de la Independencia, como parte de las festividades decembrinas que el gobierno del Distrito Federal organiza.

Ni el frío logró ahuyentar a los capitalinos que admiraron la voz y presencia del tenor.
Durante más de tres horas el tenor cautivó con su voz a decenas de miles de personas.
El tenor, que vivió en México parte de su infancia y juventud, interpretó 34 piezas de zarzuela, canciones navideñas y melodías populares mexicanas, éstas últimas acompañado por un conjunto de mariachis.
Cuando la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México ocupó sus 70 lugares, Plácido Domingo salió al majestuoso escenario que de fondo vigiló el Ángel de la Independencia para deleitar a los citadinos con su voz privilegiada y los primeros acordes de O Souverain.

En el repertorio no faltaron temas como Granada, del mexicano Agustín Lara; la zarzuela El Gato Montés; Júrame, de Consuelito Velázquez; Ella y El Rey, de José Alfredo Jiménez.
Durante el concierto interpretó Love, junto con su hijo Plácido Domingo, hecho que resaltó el tenor, ya que fue la primera vez que cantaban juntos en público.
Además de su hijo lo acompañaron en el escenario Eugenia Garza, María Alejandres y Olivia Gorra.
Con El son de la negra vino la fiesta. Paloma querida, Mi ciudad, Volver, volver y Cielito lindo encendieron los ánimos, despertaron pasiones y el gentío unió sus voces para cantar con un nacionalismo acendrado esas canciones que todos supieron interpretar junto a las sopranos y al tenor.
Temporada navideña al fin, todos cantantes y público entonaron Noche de paz y luego sopranos y tenor Adeste fideles.
Felicitaciones, aplausos de pie, más solicitudes, música de mariachi de fondo y estrellas en el firmamento de casi la medianoche, fue la estampa final del concierto, que Plácido Domingo rubricó al repetir Bésame mucho.
El Gobierno del Distrito Federal no dio una cifra exacta de los asistentes, pero dijo que fueron decenas de miles. El secretario de Turismo capitalino, Alejandro Rojas, presente en el espectáculo, estimó que habían acudido alrededor de 200 mil personas.

HUÉSPED DISTINGUIDO
Plácido Domingo fue nombrado el viernes huésped distinguido de la capital mexicana.

Fuente: http://www.noroeste.com.mx/publicaciones.php?id=541172.

martes, 15 de diciembre de 2009

Plácido Domingo recibirá el Grammy al Mérito

Un Grammy que reconocerá su mérito y trayectoria profesional le será entregado al tenor Plácido Domingo por la Academia de la Grabación, durante la semana de la 52 entrega anual de premios, anunció hoy aquí la organización.
El tenor español, quien radicó por muchos años en México, recibirá el galardón a la música clásica.
La Academia anunció que durante la semana, que concluirá con la entrega anual de premios el 31 de enero, se realizarán diversas actividades, como actuaciones en vivo para rendir homenaje a los géneros de jazz y clásicos.
"Para la academia que celebramos la música de 356 días al año estamos orgullosos de reconocer estos extraordinarios individuos en nuestros eventos durante la semana del Grammy", declaró el presidente de la organización, Neil Portnow.
"Estas personalidades han tenido un profundo impacto en el jazz y la música clásica y han dedicado sus vidas en asegurar que estos géneros permanezcan como una parte vital de nuestra cultura", añadió.

El tributo a Domingo, quien ha ganado siete premios Grammy y tres Grammy Latino, cuenta con un repertorio de 130 papeles en Opera, más de 100 discos y 50 videos musicales, se efectuará el 27 de enero en el Broad Stage en Santa Monica.
Además de ser uno de los actores y cantantes de opera más influyentes en la historia de ese género musical, además es un respetado conductor y relevante administrador de opera en su papel de director de la Opera Nacional de Washington y Los Angeles.
Fuente: http://www.milenio.com/node/341215

lunes, 14 de diciembre de 2009

"Me da miedo la muerte. Pienso que con el tiempo se acaba aceptando, pero ahora no la acepto en absoluto"

A los 68 años se ha estrenado en el registro de barítono con 'Simón Boccanegra'. Hace años sugirió que sería una bonita forma de despedirse, pero hoy no sólo no lo piensa, sino que ha firmado compromisos para 2013, cuando tendrá 72 años. Además, sigue dirigiendo orquestas, gestionando las Óperas de Washington y Los Ángeles y grabando discos, el último con textos de Juan Pablo II. "No sé cómo podemos imaginar que no hay Dios", afirma.

Hace algunos años dijo que cantar el 'Boccanegra' sería un perfecto colofón a su carrera. Pues bien, el momento ha llegado. Plácido Domingo (Madrid, 21-I-1941) se ha estrenado en el registro de barítono interpretando en Berlín al protagonista de la ópera de Verdi 'Simón Boccanegra'. El éxito ha sido rotundo –25 minutos de aplausos en la primera función– y los espectadores del Metropolitan neoyorquino ya esperan a su tenor favorito embutido en las calzas del corsario venido en príncipe de Génova. Será a partir del 18 de enero para llevar después el montaje por Zúrich, de nuevo Berlín, Milán y Londres y terminar en el Teatro Real de Madrid, en julio de 2010.
Que nadie se asuste. Domingo no dejará de cantar el próximo verano. Ni el siguiente. Ni el otro. De hecho, ya ha adquirido compromisos para el año 2013.
Le asaltamos en un viaje relámpago a Madrid entre dos de sus funciones berlinesas. Recibe en uno de los salones de un céntrico hotel de cinco estrellas con traje negro, camisa azul celeste y corbata negra con pintas celestes. Apenas le acompañan una de las responsables de la promoción de su última grabación discográfica, 'Amore infinito', en el que el tenor canta poemas de Juan Pablo II, y una suerte de asistente personal al que se dirige en inglés. Poca gente en la corte del rey Plácido...
Le llaman 'maestro' y nosotros hacemos lo mismo. Bastante tenemos con disimular la cara de gilipollas que se nos ha quedado tras pagar más de seis euros por una cerveza mientras esperábamos como para ir de 'enfants terribles'. La voz es limpia, clara y serena; el tono, levemente afectado; el gesto, cordial. Titubea en alguna respuesta, pero por nada carraspea. Bebe agua y en mitad de la charla se echa a la boca una pastilla. Para cuidar la garganta, ¿verdad? Pues no; es un antiácido.
Exquisito en el trato, pero guardián de las distancias, en algún momento parece querer establecer cierto puente cómplice, aunque conviene tomárselo con cautela. Después de todo, un intérprete de ópera es actor además de cantante, y Domingo es de los mejores. Ya lo dijo Sir Laurence Olivier tras verle en Viena: "Hace de Otello tan bien como yo y encima canta, el muy cabrón...".


P.¿Qué tal cantando el 'Boccanegra'? ¿Se siente cómodo?
R.Sí, sí, muy cómodo. Nunca he tenido la pretensión de ser barítono y lo canto con mi voz, lógicamente dando más color que el que doy como tenor, un poco más de profundidad, de oscuridad. Siempre dije que quería hacer 'Simón Boccanegra' como un sueño, algo que me gustaba muchísimo, y lo estoy pasando muy bien.
P. ¿Se ve en más papeles de barítono?
R. Pues no lo sé. Posiblemente, si hay algo especial, sí. No quiero hacer una carrera de barítono, de hecho sigo cantando partes de tenor. Pero creo que puedo combinar hacer los 'simones', o alguna otra parte, con el repertorio que sigo haciendo de tenor.
P. Dice que ha sido cumplir un sueño. ¿Le quedan muchos por cumplir?
R. Siempre hay tantas cosas... Siempre digo que he hecho una carrera tan larga, tan extensa y con tanto repertorio que, aunque no hiciera nada nuevo, me daría por satisfecho. Pero tengo una gran inquietud por encontrarme con cosas nuevas, interesantes. Tengo cosas nuevas que hacer, inclusive creaciones mundiales, pero, como digo, si ya no hiciera nada, también estaría más que satisfecho. Lo único que espero, mi único deseo, el único sueño que tengo, es el de que todo lo que haga tenga la calidad que el público espera. Ése es el único límite que me pongo, que el público vea que si estoy todavía ahí es porque puedo hacerlo.
P. En su momento dijo, y se le ha recordado bastante últimamente, que hacer el 'Simón Boccanegra' sería como decir amén, el momento de pensar en la retirada. ¿Es así, o visto ahora se piensa de otra manera?
R. No, no fue así. Yo dije que quería hacerlo como una de las últimas cosas que realizara. Pero este proyecto se adelantó porque inicialmente nació para el Festival de Salzburgo de 2010, con Daniel Barenboim y conmigo. Lo que pasó es que Daniel en esas fechas va a cumplir 60 años de su debut en Buenos Aires como pianista y no podía. Y, como Daniel siempre me convence para hacer las cosas, lo adelantamos. Aparte de que tengo mis partes como tenor también. Ahora tengo que hacer el 'Tamerlano', tengo que hacer el 'Cyrano', tengo una obra nueva que estoy preparando que es 'Il Postino', del compositor mexicano Daniel Catán, que está basada en 'El cartero y Pablo Neruda'. Yo sí que pensaba: "Bueno, cuando termine de cantar de tenor, voy a hacer el Simón Boccanegra". Pero los teatros ya tienen los compromisos, no pueden cambiarlos. Si hubiera sido mi elección, diría: "Bueno, pues no lo voy a hacer ahora, lo hago más tarde". Pero usted sabe lo que es el mundo de la ópera, los compromisos se hacen con una antelación tremenda y no hay manera, está todo anunciado. O sea que aquí estamos, en la primera serie de funciones, y hasta ahora todo ha ido bien.
P. He leído, corríjame si me equivoco, que tiene ya la agenda cerrada hasta 2012.
R. Sí, y 2013 también.
P. ¿Le asusta retirarse?
R. No, no me asusta retirarme, para nada. Yo llevo una carrera tan extensa, que lógicamente lo extrañaré. Afortunadamente, estoy muy metido en el mundo de la música como director de orquesta, como director de teatro y también con el concurso de Operalia y los grupos de jóvenes cantantes que tengo en Washington, en Los Ángeles y ahora en Valencia también, en el Palau de las Arts, en el Reina Sofía. Ahora bien, he cantado toda mi vida y cantaré hasta que se pueda. Yo no quiero dejar el canto; el canto es el que me va a dejar a mí. Siempre digo que yo no quiero cantar un día más de lo que deba, pero tampoco un día menos que lo que pueda.
P. ¿Cómo se nota eso, cuándo sabe uno que ya no debe seguir cantando?
R. Bueno, es muy importante que lo sepas tú, que no te lo digan otros. Y luego hay cambios de repertorio. El tenor vive en la cuerda floja, es decir, la voz del tenor no es la voz natural. Por lo menos yo para hacerme tenor tuve que trabajar mucho. Porque hay tenores que tienen mayor facilidad para todo el registro agudo. Yo tuve que trabajar mucho y sigo trabajando. Lógicamente, ya no canto esas partes estratosféricas de las óperas más difíciles de mi repertorio. Pero siempre he encontrado cosas que son de gran importancia: el repertorio wagneriano, 'La dama de picas', el 'Tamerlano', la 'Ifigenia'..., que son partes interesantísimas.
P. ¿Nota el paso del tiempo, en la voz y en lo demás?
R. Hombre, el tiempo pasa. Como dice aquél: "Si después de los 50 años, cuando te levantas no te duele nada, es que estás muerto". Algún cambio se siente. Pero creo que nos pasa a todos, en general, en la vida. Cualquier cosa que hacemos no la hacemos igual que cuando teníamos 30 años o 40. Cada década es una montaña nueva que tienes que superar, es una meta a la que tienes que llegar. Ya no es tanto lo que hagas en tu carrera sino cómo llegas a tu vida cada vez que tienes una década nueva. Yo ya tengo 68 años, sé que el 21 de enero de 2011 me caen 70, eso es ineludible. Llegas a una nueva etapa y, como digo, es una montaña. No es que sean 70 años, es que es la octava década. Suena peor la octava década, pero así es.
P. Debutó hace 50 años...
R. Sí, en octubre o septiembre hizo 50 años. Mi primera parte fue el Borsa de 'Rigoletto', de Verdi. ¿Quién me iba a decir que 50 años más tarde iba a estar cantando el 'Simón Boccanegra'? El Borsa es una parte secundaria, el segundo tenor en 'Rigoletto'... Nunca podía pensar que podría cantar tanto tiempo, pero la realidad es ésta.
P. La ópera ha cambiado mucho en estas décadas...
R. Ya lo creo que sí.
P. ¿A mejor? ¿A peor?
R. Yo creo que a mejor. El repertorio ha crecido muchísimo. Hoy, a diferencia de hace, no ya 50 años, sino 30, tenemos un repertorio mucho más amplio. Muchas de las óperas que antes se llamaban desconocidas hoy son archiconocidas y hay un repertorio extensísimo. Hay muchas más compañías de ópera. Hay posibilidades para muchísimos más cantantes. Calidad de intérpretes siempre la ha habido. En todas las generaciones hay un número de intérpretes que destaca. Y hay muchísimo más público de ópera.
P. ¿La crisis no ha llegado a los teatros?
R. Sí, sí; la crisis ha dado golpes bajos por todas partes. Y estamos en un momento difícil, un momento de reflexión. Se piensa muchísimo en hacer producciones nuevas y a lo que hay que ir, más que nunca, es a hacer coproducciones, a poder soportar una producción muy cara entre tres o cuatro teatros y reducir así tus costes a un 25%.
P. ¿Por qué es tan cara la ópera?
R. Desgraciadamente, y no veo yo un remedio inmediato, es que es un espectáculo caro. Las entradas no pueden ser baratas porque todo cuesta, hagas el presupuesto que hagas. Es increíble. En cada teatro, según el tamaño, trabajan entre 500 y 1.500 personas. El cantante, el director de orquesta, el director de escena..., que son lo que vende las entradas, son, definitivamente, lo que menos cuesta. Y el problema primordial es no poderle dar la ópera a mucha gente que vendría al teatro, pero no se lo puede permitir. Deberían reunirse arquitectos y especialistas en acústica para ver qué aforo máximo puede tener un teatro, de manera que verdaderamente pueda bajar el precio de las entradas. Cómo se puede hacer un teatro con 3.000, 4.000 localidades, qué sé yo. ¿Más? No lo sé. Habría que estudiar la situación.
P. No hace mucho, la BBC lo eligió el mejor tenor de la Historia. ¿Es Plácido Domingo el mejor tenor de la Historia?
R. Pues yo no lo sé. Digo que habrá muchas diferencias. Para mí, no.
P. ¿Quién es el mejor?
R. Para mí, Caruso. Salir el primero en aquel sondeo fue algo que, la verdad, no entiendo. No sé en qué se basaron. Si se basaron en el que ha tenido más repertorio, en el que se ha dedicado con más seriedad, con más continuidad, más grabaciones, más vídeos, más tiempo cantando... Pues entonces, quizás, si decidieron que era por eso, pues entonces los números cuentan, ¿no? Es un honor encabezar esa lista que, para mí, no debería estar así.
P. ¿Cuál entiende que es su mayor virtud?
R. Yo creo que las virtudes y los defectos no se dicen, la gente tiene que verlos y saberlos. Quizá la comprensión, porque hay que entender que todos somos humanos y que todos nos equivocamos. Y la paciencia. La paciencia, desde luego que la tengo, sí.
P. Dicen de usted que es un hombre constante, con determinación, disciplinado. ¿Se reconoce en esos adjetivos?
R. Sí, desde luego que creo que es muy importante. Hago muchísimas cosas y hay momentos en que se acumula un cierto volumen de trabajo que no has podido solucionar en la última semana o en las últimas dos semanas y para los que necesitas concentración. Otras veces, lo que tiene este mundo es que has de tomar decisiones sobre qué vas a estar haciendo y qué estás preparando como director de teatro para dentro de dos, dentro de tres, dentro de cuatro años. Hay que ordenar las prioridades...
P. Ha recogido hace poco el primer premio Birgit Nilsson, que la propia soprano sueca decidió, antes de morir, que en su primera edición fuera para usted. Imagino que ha sido un gran honor.
R. Ha sido una sorpresa total, un honor y una emoción grandísima. Que venga de una artista, de una artista inconmensurable, una artista tan grande como fue ella, caray, eso es sorpresivo. Eso es sorpresivo, de verdad. Por eso decidí allí mismo, en Estocolmo, destinar la dotación [unos 665.000 euros, el premio de mayor cuantía en el mundo de la ópera] al concurso de Operalia para jóvenes talentos. Vamos a establecer un galardón para el mejor y la mejor cantantes wagnerianos o straussianos, es decir, del repertorio que ella cantaba.
P. Circula una anécdota, no sé si apócrifa, según la cual, le preguntaron a Birgit Nilsson qué hacía cuando tenía que interpretar 'Tristán e Isolda' con un Tristán al que no encontraba muy atractivo, y ella contestó: "Cierro los ojos y pienso que es Plácido Domingo". No sé si es cierto...
R. [Risas] Qué bueno [risas]. No sé, yo he oído alguna otra, ésta no la había oído...
P. ¿Qué queda de ese Plácido Domingo?
R. No sé, no sé... Cuando le preguntaban a Birgit qué se necesita para cantar el 'Tristán', decía: "Un par de zapatos cómodos" [risas]. El sentido del humor y la humanidad que tenía eran estupendos. Parece que en cierta ocasión, cantando con un tenor una parte complicada, ella estaba tan fresca, el tenor ya no podía más y la mordió. Entonces, ella le mandó un telegrama al director del Metropolitan diciendo: "No puedo cantar dentro de tres días porque tengo la rabia" [risas]. Era tremenda.
P. Permítame que le vuelva a preguntar: ¿qué queda de ese Plácido Domingo atractivo, seductor, con tirón entre las mujeres?
R. Yo espero que quede mucho en el escenario. Porque en el escenario tienes que creértelo, ¿no? En el escenario, al ser tenor, tienes que ser galán, aunque hoy en día hago mucho más las partes de padre. Pero, bueno, es importante mantenerte... Si Birgit pensó así, fantástico, pero hubo muchos años en que yo estaba bastante gordo, no creo que fuera la figura ideal... Pero siempre intenté dar lo mejor en el escenario, que el público creyera en la pareja. Eso tienes que creértelo siempre, como tenor tienes la obligación.
P. Hablemos un poco de su último disco, en el que canta poemas de Juan Pablo II, que es a lo que veníamos. Dice que el Papa Wojtyla es la persona más importante que ha conocido.
R. Sí. Una de las más importantes. El ex presidente egipcio Anwar el-Sadat fue otra persona muy importante. Isaac Rabin también. Nelson Mandela. Vaclav Havel. Son personas que te marcan porque has visto lo que han hecho. Y Juan Pablo II era un hombre polifacético: fue actor, poeta, deportista, jugaba al hockey, jugaba al fútbol, nadaba... Y, sin embargo, decidió dedicarse a la Iglesia. Quiere decir que lo suyo fue una verdadera vocación, después de tener talento para todo.
P. ¿Cómo surgió la oportunidad de poder grabarlo?
R. Bueno, me encontré con un poema suyo, un canto contra la guerra y fue cuando descubrí al Wojtyla poeta. Yo ya conocía al Papa de mucho tiempo atrás, había cantado para él en Nueva York, en México y en Italia, y había tenido una audiencia privada con mi mujer y mis hijos en el Vaticano. Canté ese poema en Ancona [Italia] y la última vez que lo vi fue justo cuando nos llamó para agradecérnoslo. Entonces se me ocurrió preguntarle: "Santidad, ¿sería posible que le pusiera música a otros poemas suyos?", y me dijo que sí, que encantado. Desgraciadamente, fue el último día que lo vi, porque fue unos meses antes de que muriera. Empecé este proyecto con mi hijo Plácido, que es compositor, y buscamos al Papa humano, ese Papa lleno de cariño para los niños, ese Papa justo, ese Papa que ha sido también una fuerza política, porque llegó en el tiempo de Solidaridad, con Lech Walesa, en Polonia. Hasta que encontré unos poemas donde se refería a todo. Era un hombre, creo, que nos dejó muchísimo. Y espero que sus poesías se traduzcan más. Quizá por esta iniciativa de hacer el disco se lean más sus obras completas.
P. ¿Qué tal se lleva Plácido Domingo con Dios?
R. Yo creo que muy bien. No sé cómo podemos imaginarnos que no hay Dios. Por lo menos yo. Y respeto muchísimo la opinión de cada uno, ¿no? Si vemos cómo nacemos, la naturaleza, todo lo que ocurre... tiene que haber un ser superior, no puede ser que esto haya sido así, nada más. ¿Qué explicación le damos? ¿Hay verdaderamente una explicación que podamos entender? Tampoco entendemos que exista Dios. Es un misterio. Hay tantos misterios en la religión... Yo, desde luego, sí creo. Y pienso que deberíamos estar mucho más con Él, no sólo en los momentos difíciles, en los momentos en que creemos que lo necesitamos.
P. ¿Le da miedo la muerte?
R. Sí. Sí. Sí. Conforme pasan los años se ve como algo mucho más inevitable. Cuando eres joven eres indiferente hacia la muerte. A cualquiera le puede suceder también cuando es muy joven, pero no lo piensas. Y, sin embargo, cuando pasan los años, sí.
P. ¿Le cuesta aceptar el hecho de que algún día tendrá que morir?
R. Yo creo que la aceptación quizás viene mucho más tarde, cuando admites que dejar de vivir de la manera en que estás viviendo es mejor que seguir vivo. Aunque yo soy un optimista y 120 años me parecen pocos... Pero pienso que, si no llega de repente, la muerte se acaba aceptando, que te das cuenta de que, en fin, has vivido largo tiempo... Y estoy hablando de después de los 90, eh, no de ahora. Ahora no la acepto. Absolutamente que no. Pero, bueno, es así, es algo irremediable, o sea que hay que vivir lo mejor que podamos y esperar que haya otra vida.
P. Me gustaría hacerle dos preguntas más, radicalmente diferentes. La primera es cómo se siente uno al lado de Homer Simpson.
R. ¿De quién?
P. De Homer Simpson, el personaje de dibujos animados [Plácido Domingo y el cocinero Ferran Adrià son los dos únicos españoles que han aparecido en la popular serie].
R. [Risas] Bueno, la verdad es que me pidió una orientación técnica vocal y yo se la doy a cualquiera... Lo que fue graciosísimo es que él decía que yo le enseñé una técnica donde él sólo podía cantar acostado, era la única forma en que podía cantar [risas]. La verdad es que fue muy simpático.
P. La otra pregunta que me gustaría hacerle es sobre su infancia. ¿Le queda algo de ella, aparte de los recuerdos, algún amigo, alguna persona?
R. Yo tengo amigos continuos, pero de mi infancia queda muy poco, porque, desgraciadamente, todo lo que tuve en mi infancia no existe más. Empecé aquí, en Madrid, el colegio y después me fui a México [a los 8 años]. Y mi infancia fue fantástica, con mis padres, con mis tíos... Lógicamente, el tiempo ha pasado y los he perdido a todos. Lo que tengo aquí en Madrid son mis primos, a quienes veo cada vez que vengo. Pero, lógicamente, cada quien sigue su vida. Eso sí, añoro muchísimo no estar más tiempo en España.
P. ¿Le gustaría vivir aquí?
R. Sí, sí me gustaría. A ver, estoy muy contento con lo que hago, pero me gustaría vivir en España sin ser conocido para disfrutar de todo. Como lo soy, me tengo que conformar con venir y con que me conozcan, y estoy feliz de estar con toda la gente. Pero me gustaría poder venir para gozármela más, ir a donde quisiera ir y estar tranquilo. Poder venir a Madrid y seguir viendo a mis tíos, y seguir viendo a mis padres, y estar en el piso de la calle Ibiza donde nací, que es donde estábamos todos reunidos las navidades... Mis vacaciones de pequeño consistían en ir al pueblo de mi madre, Guetaria [en Guipúzcoa], y todas las tardes, toda la pandilla de chicos, con mi hermana, íbamos de Guetaria a Zarauz a pie y volvíamos por los tres túneles que había entonces... Esos recuerdos no se me pueden olvidar.

47 AÑOS CON MARTA QUE HAN PASADO EN CINCO MINUTOS
Destaca en el sobrio aspecto del tenor una alianza de considerable anchura en el anular de la mano izquierda. Es de oro blanco. "Tengo también una dorada y las voy combinando en función del reloj", confiesa enseñando en su muñeca un modelo de la firma que patrocina su concurso de jóvenes talentos, Operalia. Tras haberse casado a los 16 años y tenido un hijo, Domingo se desposó en segundas nupcias, en 1962, con la soprano mexicana Marta Ornelas, compañera de conservatorio. Él tenía 21 años; ella es cinco años mayor. Convertida ya en Marta Domingo, abandonó su carrera lírica al nacer el mayor de sus dos hijos, Plácido jr, en 1965, pero ha seguido vinculada al mundo de la ópera como directora de escena. Algunos de los montajes de las Óperas de Washington o Los Ángeles, que dirige su esposo, han llevado su firma. Siempre ha estado muy cerca de los asuntos de su marido, demasiado, según algunos, y él a menudo se ha referido a ella como su compañera del alma y la mayor de sus críticos. "Fíjese", comenta satisfecho el tenor mientras se despide, "hace 47 años que nos casamos y ella siempre dice que se le han pasado como si hubieran sido cinco minutos".

Por VÍCTOR RODRÍGUEZ. Fotografía de CHEMA CONESA
Fuente: http://www.elmundo.es/suplementos/magazine/2009/533/1260463322.html

viernes, 11 de diciembre de 2009

Un paseo por las nubes

Llevo un mes sin escribir en este espacio. Los motivos son varios, pero lo principal es que cuando tienes tus pensamientos centrados en temas personales, las aficiones, viajes y casi amistades se dejan un poco a un lado y solo ves lo que tienes delante y es más inmediato.
Noviembre ha sido un mes algo complicado y Diciembre ha querido darme un respiro, y este, como casi todos en mi vida, ha venido de la mano del Maestro Domingo.
A pesar de tener las entradas desde mediados de Octubre, hasta el miércoles 2 de este mismo mes no sabía si podría viajar a Milán. Los dioses en parte se aliaron conmigo. La entrada no la vendí, tal y como pensé en su momento, y las complicaciones laborales y personales me dieron una tregua, y el propio miércoles 9 viajé muy temprano a Milán.
El tiempo en Milán los dos días que permanecí allí fue fantástico, nada que ver con lo que dejaba en Madrid.

Mi hotel, por así llamarlo, no era tan fantástico, pero estaba muy cerca de la Plaza del Duomo, y creo que esto era una gran ventaja. Y como no, lo primero que visité fue la Catedral, y acto seguido, y sin entretenerme mucho, atravesé el pasaje "Vitorio Emanuel" y contemplé La Scala. ¡Qué sensación tan especial!.

Es cierto que por fuera no es un edificio demasiado deslumbrante, pero el significado que tiene para alguien que ama la ópera es indescriptible. Los grandes compositores estrenaban y casi vivían allí. "Es el nombre del primer teatro que aprendí en mi vida". Y esa misma noche lo visitaría y disfrutaría junto al Maestro Domingo.

Después de comer un trozo de pizza y descansar algo en la habitación, comencé a prepararme para la gran ocasión. Sabía que llegaría con tiempo, pero quería ver las calles de Milán iluminadas y disfrutar del momento previo con los nervios que siempre me acompañan.
Sobre las seis de la tarde estaba de nuevo en la Plaza del Duomo, disfrutando de sus magníficos monumentos y de su bellísima catedral iluminada.

En el Pasaje Vitorio Emanuel un chico interpretaba al piano un concierto de Chopin para todo el público, y los milaneses, debajo de un enorme muerdago, se besaban intentando batir un record.
Y otra vez me encontraba delante del teatro. Precioso y sencillo, las luces proyectadas sobre su fachada, provocaban que los caminantes se pararan y contempláramos entusiasmados las representaciones que se producían.
El frío comenzó a notarse más de la cuenta y decidí pasear hasta que el teatro abriera sus puertas. Y ya que era de noche, y suelo perderme con facilidad en estas circunstancias, pensé en pasear alrededor de la zona del teatro.
Y cruce la calle para acercarme hacia la fachada, y vi a un señor calvo que arrastraba una maleta, y junto a él, otro señor con el pelo blanco, abrigo marrón claro y cuello de piel oscura, y.... y me puse a temblar. Por allí iba Plácido, supongo que con su secretario o ayudante, camino de la entrada de artistas del teatro. Algunos transeúntes lo miraban y sonreían, otros le saludaban, y él con una amable sonrisa, les devolvía el saludo. Y yo detrás, casi sin poder respirar.

Por un momento él se paró a saludar a un conocido y me miró. Comencé a temblar, aunque él siguió su camino. En las puertas de entrada lo pararon y saludaron casi una docena de personas que allí estaba. Y yo no fui capaz de decirle nada. No puedo evitarlo, pero la sonrisa en mi cara me delataba y la sensación de bien estar me arropó. El Maestro ya estaba en el teatro, y todo podía salir bien.
Unos minutos después de las siete y media, las puertas del teatro se abrieron.
Entre en él y toqué una de sus paredes, el primero de mis sueños de aquella noche se acababa de cumplir.
Subí hasta el 5 piso, busque mi asiento y entre en mi palco. La verdad es que me llevé una pequeña decepción por comprobar lo pequeño que son los palcos habilitados para 6 personas. Pero bueno, nada puede ser tan perfecto.
Y la velada comenzó. Daniel Barenboim salió y en unos segundos comenzaron los primeros acordes del Preludio y Muerte de Isolda. Bella, bellísima melodía y dirección del maestro argentino.
Y por fin llego mi momento. El porqué aquel día me había levantado a las cuatro y media de la mañana, el porqué se olvidaban todas las preocupaciones y la vida volvía a tener sentido. El maestro Domingo salió a escena y se oyeron los primeros bravos.
Primer acto de Die Walküre. ¿Porqué solo el primer acto?, la velada merecía la ópera completa.
Lo único que eche en falta fue la interpretación escénica por parte de la soprano Nina Stemme, ya que Plácido, como siempre y a pesar de la falta de sitio físico, se entregó como suele hacerlo, no solo canta, lo vive.
En mi memoria aparecieron por unos instantes los dúos con W. Meier en Barcelona, o el inolvidable dúo con Eva-Maria Westbroek en Valencia.
Me sigue impresionando escuchar a Plácido, con 68 años, interpretar con tanta frescura el papel de Siegmund. Instantes antes de su primera frase, él comienza a transformase y a vivir compas a compás cada instante.
Muy bien la soprano Nina Stemme, el bajo Kwangchul Youn, y por supuesto la orquesta del Teatro alla Scala. Y destacaría especialmente la dirección del maestro Barenboim. Cada vez me gusta más como dirige Wagner, lo hace con tanta pasión y genialidad.

Y la velada terminó. Y los bravos y los aplausos interminables comenzaron. Creo que fueron más de veinte minutos, no estoy segura, ya que el público no se cansaba de reconocer y felicitar a Plácido por este aniversario. En varios momentos se vio al maestro bastante emocionado, y casi podría asegurar que con alguna lágrima.
Después de la función, me dirigí a la salida de artistas, y allí junto a cincuenta o sesenta personas más, esperamos pacientemente a que el maestro saliera a firmarnos el trofeo que todo fan busca, el autógrafo o la palabra de amabilidad de su parte hacia nosotros, después de ofrecerle nuestra alma a cambio de su arte y buen hacer.
Los encargados nos avisaron que le estaban dando una cena de honor y que tardaría, y aunque hubo algunos que desistieron, sobre treinta o cuarenta personas permanecimos más de hora y media esperando a que Plácido saliera, y él salió y volvió a triunfar ante su público. Se le vía contento, entusiasmado y algo cansado pero muy feliz y amable.
Después de unos minutos y unos pequeños codazos yo también conseguí mi trofeo, otra vez más no supe que decirle, y con la sensación de haber vivido otro increíble sueño, me marché.

¿Próxima escapada, mes de marzo?. Quién sabe donde estaremos en el mes de marzo.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...