Extraño verano el que llevo.
Hace casi un mes que realicé el viaje que era motivo de esta entrada, y ahora resulta algo raro hablar de algo "tan lejano" pero tan intenso.
Con casi un año de antelación y ante la alegría del Simón Boccanegra madrileño en julio del 2010, compré una entrada para ver en París una ópera que ni siquiera se había estrenado.
Los motivos de esta compra en mi caso estaban muy claros, cantaba el Maestro Domingo. Además, esta ópera estaba basada en la película de "El Cartero y Pablo Neruda", cuya historia me emocionó tanto en película como en su libro original.
Comprar o pensar un viaje a un año vista siempre es bastante arriesgado. Por motivos de la crisis, y situaciones laborales que me rodean pensé, en más de una ocasión, que esté quizás no lo podría realizar.
Pero la escapada de dos días a París yo sola se convirtió en unas pequeñas vacaciones para 5 miembros de mi familia con asistencia a la ópera incluida.
Las crónicas de mis viajes siempre se centran en las funciones que veo o en las interpretaciones de los cantantes que escucho. Y en esta ocasión no iba a ser distinto, pero hay un pero, en esta ocasión mi viaje a sido a París, y está ciudad me ha enamorado por completo.
Soy incapaz de describir todos los sentimientos que iba despertando en nosotros conforme descubríamos algún edificio, algún rincón o algún monumento.
El Sena, aún con sus aguas no demasiado azules, invitaba constantemente a sentarte en su orilla y dejarte llevar sin más.
Momentos imborrables por las noches, sentados en las Pirámides del Louvre, y disfrutando de las puestas de sol, de los músicos callejeros y de los pies, muy cansados, refrescándose en las fuentes de las Pirámides.
Mi crónica del Il Postino es muy breve. Ópera muy emotiva y entrañable por la temática que trata, los personajes de Mario y Pablo.
Aun siendo una ópera actual, contemporánea, su música es melódica y tierna. Para mi, si esta obra se hubiese hecho en España la llamaría Zarzuela.
Inolvidables las escenas de amor entre Plácido Domingo y Cristina G. Domas, llenas de una gran sensualidad, y el tango entre ambos en la escena de la boda.
Mi gran descubrimiento de la noche fue el tenor Charles Castronovo con una voz preciosa y un físico y dotes interpretativas muy dignas de mencionar.
Las voces femeninas de Amanda Squitieri como Beatrice y Cristina Gallardo-Domas como Matilde estuvieron bastante correctas.
Anécdotas de esa noche fue descubrir que el autor de dicha novela, Antonio Skármeta, estaba sentado a tan solo seis butacas de mi, y la negativa, es que al terminar la función y dirigirnos a la salida de artistas y señor indicó que el Plácido ya se había ido por tener un compromiso de cena. Gran desilusión por mi parte ya que estaba deseando que mi familia lo viera de cerca. Pues según me informaron días después, esto no fue cierto y Plácido salió sobre una hora después de terminar la función y estuvo firmando, como suele hacer siempre.
Fueron unos días maravillosos, en una ciudad preciosa y con una función de una ópera nueva, que valió mucho la pena descubrir.
1 comentarios:
París, c´est magnifique!! Me he quedado con ganas de ver Il postino, después de leer tu crónica.
Gracias y feliz verano
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