jueves, 14 de julio de 2011

TAMERLANO EN BARCELONA

Sigo con los retrasos en mis crónicas de este verano, y algunas no tienen perdón, pero el trabajo y el aprovechar los buenos días, es lo que tiene, se va dejando, se va dejando y si me descuido pasa un mes desde que estuve en Barcelona viendo Tamerlano.
Esta obra es muy especial para mi, no ya por lo musical, sino por los recuerdos personales que contiene.
Sobre las características musicales y artísticas entre la representada en el Real en el 2008 y la ofrecida en versión concierto en el Liceo en el 2011 hay puntos claramente muy distintos.
Aunque la producción del Real no fue algo del otro mundo, fue representada. Personalmente prefiero siempre una opera con puesta en escena que no en versión concierto, por mucho que se puedan esforzar los cantantes cuando desarrolla su personaje.


Por otra parte, el reparto del Liceo, teniendo en cuenta que el Maestro Domingo estaba en ambas, fue muy superior al que en su día cantó en Madrid.
Personalmente tuve el placer de descubrir al contratenor Benjun Mehta. Este registro no es que sea de mis favoritos pero reconozco que me causan muchísima admiración. Y el señor Mehta me pareció algo insuperable.
Otro de mis alicientes para esta función era ver en un escenario a la mezzo Anne Sophie Von Otter. Esta cantante siempre me ha fascinado en el terreno del Lieder, de ahí mi ilusión de verla en mundo operístico. La verdad es que me decepcionó un poco ya que su voz sonó bastante más pequeña de volumen de lo que yo esperaba. Aún así, esta señora me entusiasma.
Y ahora la pieza en común de ambos eventos, el Maestro Plácido Domingo.

Entre ambas funciones hay tres años de diferencia. En aquella ocasión creo recordar que llegué a ver 6 funciones y en todas, aún siendo representadas y tener un final de ópera impresionante, el maestro estuvo sublime. Las conversaciones que en aquellos días tuve con José María me hicieron admirar más aún, si es posible, a este cantante fuera de serie.
En el Liceo, el Maestro fue el Maestro. Interpretando su papel a pesar de tener la partitura delante. Dejándose llevar en su manera de adaptar los personajes que canta, aunque estos estén "fuera de su estilo"; pero dando el cien por cien en cada nota que desarrolla.
A pesar de verlo más cansado de lo habitual en un escenario, una vez más obtuve de su trabajo todo lo que siempre anhelo de una función de ópera, entrega y emoción.
En esta ocasión, al igual que en París, tampoco pude acercarme a Plácido al finalizar la función para darle las gracias. Esa noche recibía un premio del 4º y 5º piso de los asistentes al Liceo y era imposible acceder a él.
En la cena después de la función, algunos de los afortunados asistentes a esta entrega de premios me contaron que a la salida del Liceo "Las Rambas" se colapsaron por la cantidad de admiradores que lo esperaban para conseguir acercarse a él, felicitarlo y conseguir la foto deseada con su ídolo. Y que sobre las dos de la mañana viajaría en coche hasta Valencia para seguir con los ensayos de las dos óperas de Menotti que dirigió a mediados de Julio.
Y este hombre ya tiene 70 años. Sinceramente pienso que de verdad Dios lo ha bendecido.


3 comentarios:

Contrapunto dijo...

Gracias por tus crónicas, las echaba en falta.
Saludos cordiales desde mi lugar de verano.

Fedora dijo...

Gracias por tus palabras.
Intentaré ponerme al día poco a poco ;-)

brunilda dijo...

No sé cómo se pasó esta entrada... Coincido contigo que fue superior la versión del Liceu que la del Real.
Mientras que en Madrid se me hizo insoportable, en Barcelona, a pesar de no gustarme el barroco, la disfruté.
Grácias por tu relato y por las magníficas fotos.

Un beso.

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