En unos días el majestuoso Teatro Bolshoi de Moscú abrirá el telón después de seis años de cierre.

Su director artístico, Serguei Filin, ya sueña con la gala de inauguración, que tendrá lujar el 28 de octubre sobre un escenario nuevo.
La remodelación total de este templo del arte con más de 200 años de historia ha costado más de 500.000 euros, pero sobre todo lo ha rescatado del derrumbe y ha limpiado su herencia soviética. "El Bolshoi vuelve a brillar como en la época de los zares".

El oro de los balcones, el rojo de las cortinas en los palcos y la madera de los asientos proporcionan una cálida luz. "Habrá unos 1.700 asientos a fin de que el público esté más cómodo", dice el intendente Anatoli Iksanov.
La Gala de inaugural contará con estrellas mundiales como Plácido Domingo y Angela Gheorghiu. El tenor español, una de las primeras estrellas de la ópera que ya se ha fotografiado sobre el nuevo escenario, cantará sobre todo arias rusas.
"Esta casa es un símbolo de nuestra cultura musical y, naturalmente, el ruso es un reto para muchos de los que actúan en la gala", dijo el director Dmitri Tcherniakov.
El Bolshoi, con una plantilla de más de 2.000 personas, ofrecerá todo el espectro del arte: desde piezas de ópera y orquestales a ballet.
Construido en estilo clasicista ruso en 1776 por orden de Catalina la Grande, se estrenó en 1877 el ballet El lago de los cisnes, de Piotr Chaikovski.
Su ballet, de más de 200 bailarines, es el más grande de todos los teatros del mundo.
Con el estadounidense David Hallberg como solista.
"Mis planes son traer a este escenario lo mejor que pueda ofrecer el mundo del ballet", subraya Filin su director artístico. Se hará hincapié en la tradición del ballet clásico, inaugurando la temporadas el próximo 18 de noviembre con el coreógrafo Juri Grigorovitch con La bella durmiente.
Fuente: www.eluniversal.com
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