Con motivo del 40 aniversario del debut del Maestro Domingo en el ROH, los días 27 y 30 de Octubre dicho teatro celebró dos Galas con un programa muy especial dedicado a tres sublimes óperas verdianas y que el tenor tiene incluido en su repertorio.
La función del domingo 30, a la cual yo puede asistir, comenzó a las tres en punto de la tarde con un 4º acto de Otello. En el programa original esta parte figuraba como colofón de la velada, pero se interpretó como comienzo de una tarde fascinante.
Personalmente he tenido la suerte de ver al Maestro Domingo interpretar Otello en el Teatro de la Zarzuela en el año 1991, y este 4º acto, en marzo del 2009, en el MET.
Otello es uno de los roles insuperables en su larguísima carrera. Su interpretación en este papel hace difícil pensar en un tenor actual que pueda ponerse en la piel del moro veneciano, sin que el maestro Domingo le haga sombra.
El verle en este escenario me hizo recordar la magistral versión de Otello que el tenor hizo en su día bajo la dirección del Maestro Solti. Y quizás estos pensamientos me jugaron una mala pasada porque no pude dejar de comparar esta grabación con lo que en esos momentos estaba viendo.
Con los años el timbre de ambos Otello´s era distinto, aunque no así el dramatismo y desgarro que demuestra.
También es cierto que la frialdad de estos primeros momentos fueron provocados por la interpretación de la soprano Marina Poplavskaya, en mi opinión bastante forzada y tosca en momentos delicados de su intervención como Desdemona. Esta opinión seguro que no es compartida por el público londinense ya que dicha soprano es muy apreciada en este teatro demostrándolo en la ovación final que ella recibió.
OTELLO ACT IV
Otello: Plácido Domingo
Desdemona: Marina Poplavskaya
Emilia: Hanna Hipps
Lodovico: Paata Burchuladze
Cassio: Pablo Bemschs
Montano: Jihoon Kim§
Iago: Jonathan Summers
Orchestra: Orchestra of the Royal Opera House
En cambio, la segunda parte de la velada fue la que más grata sorpresa me produjo.
En principio llegué al teatro con la idea de ver un 3º acto de Rigoletto poco acertado. Soy incondicional del Maestro Domingo y su versión televisiva de esta magistral obra verdiana me gustó, pero reconozco que en muchos momentos, en esta ópera se veía a un tenor, con edad respetable, metido en la piel del bufón.
El resto de intérpretes de este acto no me convencían mucho, por ignorancia por mi parte y porque en el caso del bajo Paata Burchuladze nunca me gustó.
Ailyn Pérez hizo una Gilda memorable. Su timbre y matices en los momentos más delicados fueron muy emocionantes, demostrando una especial química entre padre e hija en los últimos momentos.
Al tenor Francesco Meli no lo había escuchado nunca. Su voz sonó clara y bien colocada en la partes medías, aunque en las culminaciones de sus frases más agudas, estas fueron indecisas y algo forzadas.
Muy sensual y provocadora resultó la Magdalena de Justina Gringytes. Su voz sonó en ciertos momentos algo pesada y para mi gusto demasiado oscura.
Sobre el Sparafucile de Paata Burchuladze, mi opinión sigue siendo la misma. Es un cantante al que no consigo apreciar vocalmente.
Y el Rigoletto que nos ofreció el Maestro Domingo en este 3º acto fue sencillamente magistral.
En esta ocasión se escuchó a un barítono con unas dotes interpretativas insuperables.
Cada palabra, cada frase de Plácido como Rigoletto te hacían ver al padre preocupado, vengativo y desgarrado por el dolor.
En esos momentos finales, con la piel de gallina y las lágrimas en mis ojos, vi al intérprete en el ROH del final de Manon Lescaut de los años 80 y al Otello enloquecido bajo la batuta de Solti. Estaba asistiendo a uno de esos muchos momentos que este cantante me había ofrecido en este teatro, en video o por tv, pero ahora en directo. Quería ver más, pero más Rigoletto con él.
No sé si este papel lo llegará a cantar en su integridad en un escenario, y quizás si lo hace, y tengo la fortuna de poder asistir, me cause la misma maravillosa sensación que el pasado domingo tuve presenciando y escuchando la música del Maestro Verdi en la voz del Maestro Domingo.
RIGOLETTO ACT III
Rigoletto: Plácido Domingo
Gilda: Ailyn Pérez
Duke of Mantua: Francesco Meli
Maddalena: Justina Gringyte§
Sparafucile: Paata Burchuladze
El final de la Gala fue culminado con el 3º acto de Simón Boccanegra.
Después de asistir a todas las funciones que Plácido ofreció en el Teatro Real como Simón, este acto quizás es el que menos me interesaba ya que las interpretaciones de Madrid fueron antológicas.
Y en este final, una vez más, el que más brillo sin duda alguna fue Plácido.
El papel de Simón lo ha hecho suyo y debe ser reconocido como otra de sus magníficas interpretaciones en el mundo verdiano. La madurez de este papel está a la par con la madurez del tenor. Y sé que pasará a la historia la manera que tiene de interpretar la muerte de este Boccanegra, sin duda, ya suyo
Marina Poplavskaya como Amelia volvió a mostrarme la tosquedaz y frialdad que le vi como Desdemona. El papel de Gabriele de Francesco Meli me pareció muy correcto, mejor que su parte como Duque de Mantua. Paata Burchuladze, mantengo mi opinión anterior y el resto del elenco, simplemente estuvo correcto.
SIMON BOCCANEGRA ACT III
Simon Boccanegra: Plácido Domingo
Jacopo Fiesco: Paata Burchuladze
Amelia: Marina Poplavskaya
Paolo: Jonathan Summers
Gabriele Adorno: Francesco Meli

No voy a olvidar a una de las piezas claves, para mí, de la tarde. La maravillosa y sublime dirección de Antonio Pappano, con memorables momentos orquestales como en la delicadeza de los cellos en Otello o la increíble tormenta de Rigoletto.
La velada terminó con una estruendosa ovación de más de 15 minutos, con pataleos y bravos por todas partes. Y con un artista emocionado de volver a recibir el reconocimiento de un público que lo admira y lo quiere sin duda alguna.
Como pequeña anécdota contaré que al terminar y salir del teatro mis amigos y yo nos dirigimos a la salida de artistas para saludar a Plácido.
Nuestra sorpresa fue que en dicha puerta no admitían, de momento, a nadie y que ésta posibilidad era muy remota. Nos marchamos un poco apesadumbrados por esto a tomar unas “pintas de cerveza” cerca del teatro. Ante estas, comentamos muy emocionados los momentos que acabábamos de ver y vivir y cuando terminamos, un poco en broma, pensamos en volver al teatro para ver si seguía habiendo gente en esta puerta. Y cual no fue nuestra sorpresa cuando la puerta seguía llena de admiradores del tenor. Comprobamos que dejaban pasar de cinco en cinco y con esto nos esperamos para poder verlo de cerca, darle nuestras gracias (a pesar de nuestro nervios por tenerlo de cerca) y compartir unos segundos de nuestras vidas con nuestro admirado tenor. Personalmente le dije que había sido todo un honor poder asistir a un acontecimiento tan especial, llegada desde Madrid, y él, como siempre amable y simpático me miró y me dijo: “¿desde Madrid?, ¡qué bien!, nos veremos pronto por los madriles”.
Una frase que terminó de alegrarme la maravillosa tarde que él me había regalado.
5 comentarios:
Estercita mía, qué decirte...
Esperaba tu crónica con impaciencia, sabía que leerla iba a ser como trasladarme un poquito a esa noche mágica tan especial en un teatro que adoro como el Covent Garden. Y así ha sido. Me has vuelto a emocionar con tu sinceridad, con ese amor desmedido por el Maestro que compartimos y tan bien expresas aunque seas objetiva en tus apreciaciones, has hecho que se me humedezcan los ojos una vez más reviviendo, a través de los tuyos, ese tercer acto de Rigoletto memorable, ese Otello que fue y ya nadie más podrá ser, las palabras cariñosas del Maestro...
Sólo puedo darte las gracias y esperar que podamos compartir muchas más veces el arte de Plácido y esta pasión por él que nos hizo ser amigas.
Un beso grande y emocionado
Gracias a ti mi querida amiga por compartir la admiración y cariño que le tenemos al más grande entre los grandes de la lírica.
Querida Fedora!
Grácias, muchas grácias por compartir connosotros esta vivencia. Parecía que estaba en el teatro respirando la misma emoción.
Y cómo no podía ser de otra manera que recordases las grandes funciones que nuestro Plácido ha realizado en Covent Garden: "Otello" con Solti y "Manon Lescaut" con Te Kanawa, son dos de mís obras cabecera, y ambas del Covent Garden, un teatro precioso en el cual, al pisarlo por primera vez, no pude contener las lágrimas de emoción al pensar que allí Plácido había cantando, precisamente, las dos obras que te cito, y en un estado vocal absolutamente de gracia en ambas.
Me alegro que pudeieras vivir esta magnífica experiencia que no está al alcance de todos.
Un beso,
Gracias Brunilda. Personas como tu saben lo que en esos momentos se siente viendo al maestro Plácido.
Que maravilla poder vivir tan magnifico espectáculo!.
Gracias por compartirlo, y gracias a Plácido por lo que nos hace disfrutar con su voz, su arte y humanidad.
Un abrazo
Publicar un comentario en la entrada