Intenso mes de Mayo que estoy viviendo.
Lo comencé a finales de Abril asistiendo en Valencia a la ópera “El Cid” de Massenet con el tenor español Jorge de León bajo la dirección del Maestro Plácido Domingo.
Personalmente el tenor Jorge de León cada vez me gusta y me interesa más. Viendo el panorama de escasez de voces, la suya, aún con algunos pequeños problemas de nervios, suena fresca y apasionada en papeles protagonistas como este, y su entrega en el escenario, aún siendo la función en versión concierto, se agradece.
Mi visita a Valencia fue por la dirección del Maestro Domingo y por volver a disfrutar de esta obra 24 años después de mi primera ópera con él.
El entusiasmo que siempre ofrece el Maestro en todo lo que desarrolla es insuperable, y aunque personalmente lo prefiero sobre un escenario y no en el foso de la orquesta, su entrega y desarrollo de la obra me encantaron.
Ya en Mayo, he podido disfrutar de dos obras nuevas para mí en cuanto a asistencia a un teatro para verlas, Lucia de Lammermoor de Donizetti y Rienzi de Wagner.
La primera me sirvió de escusa para descubrir dos cosas preciosas, la ciudad de Valladolid y la voz de la soprano española María José Moreno, de la cual había oído maravilla pero no había tenido la oportunidad de comprobarlo. Y Rienzi, en versión concierto en el T. Real de Madrid. Ópera de la primera época del maestro Wagner la cual desarrolla en muchos momentos la grandiosidad de este compositor. Me quedo sin duda alguna con su bella y perfecta obertura.
Y desde el día 10 hasta ayer 22 de Mayo he disfrutado, una vez más, de lo increíblemente artista y maestro que es Plácido Domingo en su interpretación de la ópera de Alfano “Cyrano de Bergerac”.
De las cinco funciones que se han ofrecido he asistido a cuatro de ellas.
Después de haberlo visto en Valencia interpretar el papel de monje Atanael en “Thaïs” de Massenet, y de dirigir “El Cid” también de este mismo autor, las sensaciones que recibí fueron algo extrañas ya que al terminar ambas funciones me dio la impresión que el Maestro Domingo parecía bastante cansado, algo perfectamente normal, y tenía unas pequeñas dudas sobre la intensidad escénica que el papel de Cyrano debe demostrar.
Y por supuesto dichas dudas se disiparon el día 10 en el estreno de Cyrano. Su voz sonaba como siempre, perfecta e intensa.
Si la partitura estaba bajada, medio, un tono o dos, francamente me da igual. ¡Qué maestría interpretativa y musical demuestra el Maestro Domingo cuando se sube a un escenario!.
Cuando emite una nota, cuando la intensidad y volumen de la orquesta es el máximo y sus compañeros de reparto intenta estar a la altura, él sobresale por encima de todos. ¡Qué maravilla!.
Durante estos días, en los descansos de las funciones, se discutía si esta ópera era una Gran Ópera o algo olvidable si no fuera porque la canta Plácido. Casi nadie se ponía de acuerdo. Para mí, que la descubrí hace unos años con un dvd con R. Alagna y con la interpretación en Valencia del Maestro Domingo hace unas temporadas, es una obra más que respetable, la cante el Maestro o no. Es cierto que su aporte al personaje de Cyrano es impresionante, pero este papel es una autentica joya para cualquier tenor.
Tiene escenas maravillosas como la del balcón, la lectura de la carta, en la cual he llorado las cuatro veces que la he visto, y la muerte de Cyrano. Pero desde el primer momento se ve la belleza de la obra como en el duelo dialéctico y de espadas, o la evocación a la luna a orillas del Sena, o los dúos en la pastelería entre Cyrano y Rosane.
Ha sido un gran acierto por parte del Teatro Real programar esta obra y dar la oportunidad de disfrutar con su maravillosa música a todo el público.
Como decía al comienzo, fantástico mes de Mayo que culminaré este fin de semana en Barcelona disfrutando de Adriana Lecouvreur de Cilea.
Y en Junio, Dios dirá.










1 comentario:
Espero que me perdones, pero te he dado un premio:
http://elblogdeatticus.blogspot.com.es/2012/05/premio-liebster-blog.html
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