viernes, 27 de junio de 2014

REGRESO A MADRID

El pasado miércoles 25 de Junio, el Maestro Plácido Domingo, regresó al teatro de su ciudad natal, Madrid. La actuación del tenor, después de la cancelación hace un año, por una grave enfermedad, era muy esperada. El teatro madrileño, pese al elevado coste de las entradas dentro del ciclo "Las Noches del Real" estaba completamente lleno. Y las ganas de volver a ver y escuchar al Maestro se notaba en todos los presente, demostrándolo cuando por fin salió al escenario y fue recibido con una muy larga y calurosa ovación llena de admiración y cariño, la cual, emocionó visiblemente a nuestro querido Maestro. Acompañado por la soprano Ana María Martínez y con dirección de Alejo Pérez frente a la orquesta titular del Teatro Real se interpretaron obras de Giuseppe Verdi, Georges Bizet y Emmanuel Chabrier, totas con referencia española, y piezas de los españoles Soutullo y Vert, Pablo Luna, Manuel Penella, Ruperto Chapí, Federico Moreno Torroba, Pablo Sorozábal y Agustín Lara.


La reseña del concierto me hubiese gustado hacerla con el mismo entusiasmo y emoción que siempre, hasta la fecha, había hecho de las actuaciones vista al Maestro Domingo, pero en esta ocasión no puedo hacerlo. La pasada noche, en mi opinión, se produjeron una serie de malas circunstancias. Para empezar el señor Alejo Pérez dirigió de manera no muy correcta a una orquesta muy buena pero que tapaba constantemente a los dos solistas vocales a los que acompañara. No se puede dirigir un concierto de voz y orquesta con tal cantidad de músicos con sonidos tan fuertes. No se estaba interpretando Wagner ni Strauss. No realizó ningún tipo de regulación ni matiz cuando estaban presentes las voces. El Maestro Domingo se movió constantemente en el escenario del Real y no creo que fuera por dar dramatismo a su interpretación sino porque pienso que buscaba una zona del escenario donde la voz se proyectara más y no estuviera tan tapada por la orquesta. La soprano Ana M. Martínez cantó con voz correcta pero sin ninguna expresión ni intención. En los pasajes de zarzuela apenas vocalizaba siendo muy difícil entender lo que decía. Y el maestro Domingo, parecía muy cansado y con problemas de catarro o alergia; además de emocionado. En muchas de las frases el Maestro Plácido no cantó, solo habló y se notaron grandes problemas de respiración.


Por supuesto que también tuvo pinceladas maravillosas de las suyas, con frases y expresiones muy bellas. El pasado 25 de Junio no fue la noche del Maestro en el Teatro Real, como nos ocurre a todos los mortales.Por que aunque muchos de los seguidores del Maestro le llamemos cariñosamente "PLACIDIOS", Plácido Domingo sigue siendo humano y una noche mala la tenemos todos.
Yo seguiré, de todos modos, asistiendo a todos y cada uno de los momentos que el Maestro Domingo ofrezca y yo pueda ir, para disfrutar y agradecerle los más de 30 años, de mis 44, que lleva emocionándome con sus interpretaciones.


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